INTENTO ASCENSIÓN AL MONCAYO – 04 DICIEMBRE 2010

La meteo vaticinaba una estupenda mañana de domingo, el Moncayo estaba hasta arriba de nieve y todo presagiaba una estupenda jornada de montaña. La idea era que algunos de nuestros compañeros conocieran la vía normal por el Santuario y practicaran el uso de crampones y piolet. Pero cuando no puede ser, no puede ser… Unas semanas antes la niebla nos había echado para atrás a los pies del Cucharón y, esta vez, el Moncayo nos iba a volver a ser esquivo.

La cosa empezó con mal pie. Sabíamos que sería difícil llegar con el coche hasta el Santuario, pero pensamos que no habría problema en llegar, por lo menos, hasta la Fuente de los Frailes. Craso error. El acceso, ya en el parking del Restaurante Agramonte, era una pista de hielo. Los forestales nos recomendaron no pasar y, después de una experiencia que tuvimos Pascual y yo hace unos años, con algún coche tirado en medio de un hayedo, les hicimos caso. Y no es lo mismo empezar a subir desde la cota de los 1500 m., que desde 1000 m. Pero bueno, quien dijo miedo habiendo hospitales, así que a tirar para arriba.

Pero claro, para que nos íbamos a molestar en mirar la ruta de ascenso si un grupo bastante numeroso iba delante nuestro. Pues nada, a seguirlos a distancia, con toda la tranquilidad del mundo. Empezamos a tirar bosque a través, un barrizal mezclado con nieve, sorteando árboles tirados y torrentes por todas partes. ¡Penoso, penoso!. Nos damos cuenta al cabo de un rato que no hay ningún sendero claro, hay pisadas en todas las direcciones, y al rato vemos que el grupo que iba delante se da la vuelta y llevan a un chico herido. Miro el GPS (si, si, llevaba GPS, pero para que iba a molestarme en echar un vistazo), y me doy cuenta que nos hemos desviado una barbaridad. Vamos dirección al Collado de Castilla, así que intentamos atajar y salir a la pista. Cuando por fin lo conseguimos, nos hemos metido para el cuerpo cerca de 5 km. gratis por medio del bosque. Llegamos al Santuario ya bastante tocadillos, sabiendo que por la hora era imposible ya que hicieramos cumbre. Pero bueno, decidimos acercarnos hasta el Cucharón para que los que no lo conocían por lo menos se llevaran un buen sabor de boca. Aún nos tocaba pegarnos el pechugón de bajada. Llegada al parking y a echar una mano para que algún coche pudiera salir de aquella trampa de hielo.

La verdad, una pena, porque el día era ideal, la nieve estupenda y el Moncayo estaba completamente despejado. Al final, con la tontería, 900 m. de desnivel nos metimos para el cuerpo. Bueno, pronto nos quitaremos la espina.

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